El ejercicio es un aliado para no enfermar, pero si estás enfermo ayuda mejorar.


Por Antonia García Gómez

 Si ya tienes un diagnóstico de gota, lo importante es seguir la dieta que te recetó tu médico para ir controlando la enfermedad y evitar que avance; y en el mejor de los casos, sanar.

Otra sugerencia es que te ejercites, lo cual te ayudará a ir eliminando toxinas y en combinación con tu dieta, sentirte mejor.

Debido a la enfermedad que padeces y al tipo de síntomas que provoca (dolor en las articulaciones), lo recomendable es que tu ejercicio sea aeróbico y sin impacto para evitar molestias y posibles lesiones.

También es importante tomar en cuenta que los síntomas se presentan a edad madura por lo que caminar o nadar son ejercicios seguros y sin impacto.

Si la mayoría de tu vida has sido sedentario, te tomará tiempo ir acondicionando tu cuerpo, pero lo lograrás poco a poco. Lo más importante es que tomes conciencia de que lo tienes que hacer y disfrutes de la actividad física.

Para comenzar necesitas:

  • Un lugar agradable. Hay en nuestra ciudad, hermosos parques, seguro tienes uno cerca de tu casa.
  • Si asistes a un club, habrá varias modalidades del ejercicio que podrás realizar, pregunta al entrenador
  • Tenis adecuados
  • Calcetas de algodón
  • Ropa deportiva que te permita transpirar
  • Toalla
  • Agua. Es muy importante que te hidrates antes, durante y después de tu rutina.

Periodicidad:

Mínimo tres veces a la semana. Si decides caminar, comienza con 15 a 20 minutos la primera semana y aumenta cinco minutos conforme te lo va permitiendo tu cuerpo. Te darás cuenta de esto porque podrás caminar por más tiempo o un poco más rápido.

Para obtener mayores beneficios lo más recomendable es que camines diariamente de 30 a 40 minutos a una intensidad moderada.

Intensidad:

Se refiere al esfuerzo que haces al ejercitarte. Puedes comenzar en tu 55% de tu ritmo cardiaco de entrenamiento y conforme te vas acondicionando la intensidad irá en aumento, ya que podrás caminar más rápido y sin cansarte. Esto es un indicio de que vas avanzando en tu entrenamiento.

Para la práctica de un ejercicio aeróbico es importante mencionar que no debe de faltarte oxígeno a la hora de estarte ejercitando, el suministro debe de ser igual al requerimiento. (Consulta el artículo Karvonen, para que hagas tu tabla de intensidades y vayas observando tus avances).

Recomendaciones:

Estira tus músculos antes de comenzar a caminar, puedes marchar, abrir y cerrar piernas, llevar al frente las piernas alternándolas, repite ocho tiempos cada ejercicio. Después combínalos. Estira tus brazos hacia el frente (espalda), hacia atrás (pectorales), un brazo hacia el lado contrario, cambia de brazo.

Al finalizar la caminata estira las piernas para evitar dolor muscular. Ponte en posición corporal, esto es, las piernas abiertas a la altura de los hombros, abdomen contraído, piernas semiflexionadas, espalda recta sin hiperextensión.

Haz una flexión de rodilla y sostén tu pierna a la altura de tu tobillo, mantenla ahí por unos 16 segundos (si te es difícil conservar el equilibro puedes recargarte con la mano libre en un árbol o pared. Si asistes a un club y utilizas una caminadora esta cuenta normalmente con barras de apoyo) y cambia de pierna. De esta forma estirarás la parte anterior de tu pierna (cuadríceps).

Ahora estira un poco tu pierna hacia el frente haz una flexión de tobillo y mantén ahí durante 16 segundos y cambia de pierna, así, estirarás la parte posterior de tu pierna (bíceps femoral o izquiotibiales). Repite una vez más, ambos estiramientos.

Sugerencias:

Pregunta a tu médico el tipo de ejercicio aeróbico que puedes practicar según tu estado de salud y si además, puedes incluir ejercicios con implementos, como pelota, pequeñas pesas, ligas, etc.

Recuerda, cuida tu cuerpo que es tu casa…

 

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