El acido úrico, el exceso
 hacia la enfermedad

No descuides tu salud, ve al médico regularmente y evita el enfermar

Por Ana Cecilia Becerril* 

El ácido úrico es producto del metabolismo de la purina. Cerca del 10% del ácido úrico filtrado encuentra su vía de salida por la orina. Las purinas son derivados de la pirimidina, compuestos nitrogenados resultantes de la digestión de las proteínas, ingeridas o sintetizadas por el organismo. Forma parte también de algunos medicamentos.

Ácido úrico (urato monosódico) extraído de la orina humana que en condiciones patológicas puede dar lugar a cálculos renales o ataques de gota (artritis gotosa).

Hablamos de hiperuricemia cuando los niveles de ácido úrico en sangre superan el rango de la normalidad y representa un mayor riesgo de padecer gota o litiasis renal. Es importante hacer la distinción entre la hiperuricemia, que es una alteración bioquímica y la gota, que es una entidad clínica y la expresión de dicha alteración.

Encontramos elevado el ácido úrico en:

La gota: Es una enfermedad en la que el paciente suele manifestar dolor del dedo gordo del pie y está producida por el aumento de ácido úrico que se concentra y se deposita en la articulación de dicho dedo.

Enfermedades renales: Se produce un aumento del ácido úrico debido a que éste no se elimina por la orina adecuadamente.

Leucemias: También nos encontramos un aumento del ácido úrico y es debido a la gran destrucción de células sanguíneas propia de esta patología.

Dietas para adelgazar, ricas en purinas: Ojo con ellas, son las famosas dietas a base de proteínas.

Otras enfermedades: Psoriasis, algunas anemias, neumonías, alteraciones del tiroides y paratiroides.

¿Cuáles son los alimentos prohibidos cuando tenemos el ácido úrico alto?

Los principales alimentos a EVITAR son:

  • Carnes rojas
  • Embutidos
  • Mariscos
  • Frutos secos
  • Tomates
  • Espinacas
  • Conservas

Los medicamentos que pueden aumentar las mediciones de ácido úrico son, entre otros, el alcohol, ácido ascórbico, aspirina, cafeína, cisplatino, diazepóxidos, diuréticos, epinefrina, etambutol, levodopa, metildopa, ácido nicotínico, fenotiazinas y teofilina.

Por otro lado la combinación de una serie de factores genéticos y ambientales puede afectar la cadena de eventos que gobierna la formación, el transporte y la eliminación del ácido úrico. 

Cualquier combinación de alteraciones en estos procesos puede llevar a hiperuricemia y gota.

Entre los factores ambientales que pueden modificar la concentración de urato sérico están el peso, la superficie corporal, la dieta, el estilo de vida, la clase social y el nivel de hemoglobina.

En relación a los factores genéticos, existen ciertas razas como algunos grupos indígenas del Pacifico, que tienen niveles medios de ácido úrico mayores que los de la raza blanca, por lo que tienen una prevalencia mucho mayor de gota.

Tanto la prevalencia como la incidencia aumentan con la edad y con los niveles de ácido úrico sérico.

La gota es rara antes de la adolescencia en los varones y antes de la menopausia en las mujeres. Mientras que en los varones los niveles serios de urato aumentan en la pubertad hasta alcanzar los valores del adulto, en las mujeres se mantienen constantes hasta la menopausia. Después de la menopausia los niveles séricos de urato se incrementan en la mujer y la prevalencia de gota aumenta.

La hiperuricemia no es rara, se ha demostrado que hasta el 5% de una población será asintomático por lo menos en una ocasión durante la vida adulta. Sin embargo, menos del 20% de los individuos con hiperuricemia desarrollan enfermedad por depósito de cristales de urato clínicamente aparente.

Se cree que esto se debe a que en la mayoría de los hiperuricémicos, la elevación del ácido úrico es leve y a que la hiperuricemia suele ser transitoria (debida a variaciones dietéticas o a la ingestión de medicamentos).

Es por eso que es recomendable siempre tener un control bioquímico a base de análisis general tanto de sangre como de orina por lo menos una vez al año, para poder llevar un control, no solamente de nuestro ácido úrico, sino de todos los componentes de nuestro cuerpo y estar concientes de que somos lo que comemos.

 *Dra. Ana Cecilia Becerril Sánchez Aldana
Médicina General y Medicina Estética
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Sitio elaborado en colaboración con mca.virtual, s.a. de c.v.
México, 1999-2000

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