Enfermedades vasculares
 de las extremidades
 (segunda parte de dos)

Puede haber hipersensibilidad en el trayecto de las venas afectadas...

Por Ma. Inés Balbuena*

Imagen: Cortesía de www.3dscience.comEnfermedades de las venas 

Las venas de las extremidades pueden clasificarse, a grandes rasgos en: superficiales y profundas. En las extremidades inferiores el sistema venoso superficial comprende las venas safena mayor, menor y tributarias. Las venas profundas de la pierna acompañan a las arterias principales, las venas perforantes conectan los sistemas superficiales y profundo en múltiples puntos. El sistema venoso posee válvulas bicúspideas que dirigen centralmente el flujo de sangre venosa. 

Procesos asociados a un aumento en el riesgo de desarrollo de trombosis venosa 

  • Cirugía

  • Intervenciones ortopédicas, torácicas, abdominales y genitourinarias.

  • Neoplasicas: páncreas, pulmón, ovario, testículos, vías urinarias y mama.

  • Traumatismos: fracturas de columna, pelvis, fémur, tibia

  • Inmovilización: infarto agudo de miocardio, insuficiencia cardiaca congestiva, convalecencia posoperatoria.

  •  Embarazo

  • Tratamiento con estrogenos (para sustitución o anticoncepción)

  • Estados de hipercoagulación.

Trombosis venosa: 

La presencia de un trombo en una vena superficial o profunda y la respuesta inflamatoria que la acompaña se denomina trombosis venosa o tromboflebitis. Inicialmente el trombo está formado sobre todo por plaquetas y fibrina. Los hematies se entremezclan con la fibrina y el trombo tiende a propagarse en la dirección del flujo sanguíneo. 

La respuesta inflamatoria en la pared vascular puede ser mínima o caracterizarse por infiltración leucocitaria, pérdida del endotelio y edema.

Los factores que predisponen a la trombosis venosa, comprenden la estasis, las lesiones vasculares y la hipercoagulabilidad y va precedida de todos los factores mencionados anteriormente. 

Trombosis venosa profunda

Las consecuencias más importantes de este problema son las embolias pulmonares y el síndrome de insuficiencia venosa crónica. La trombosis profunda de las venas iliaca, femoral, o poplitea viene sugerida por la hinchazón unilateral de la pierna, junto con el aumento de la temperatura y el eritema.

Puede haber hipersensibilidad en el trayecto de las venas afectadas y se puede palpar un cordón. Además puede haber aumento de la turgencia, distensión de las venas superficiales y aparición de venas colaterales prominentes. En algunos pacientes, la hemoglobina desoxigenada de las venas estancadas proporciona un tinte cianótico al miembro, denominado flegmasia cerulea dolens, en las piernas muy endematizadas, la presión del tejido intersticial puede ser superior a la de los capilares, produciéndose palidez, lo que constituye a la Flegmasia alba dolens. 

Diagnóstico: 

El diagnóstico se puede realizar mediante venografía. El medio de contraste se inyecta en una vena superficial del pie y se dirige al sistema venoso profundo mediante la aplicación de torniquetes. 

También existen una serie de técnicas no invasoras y menos molestas y costosas para el diagnóstico de la trombosis de las venas profundas. Las técnicas de pletismografía de impedancia y la fleboreografía. 

Con frecuencia es útil la combinación de ultrasonografía, ultrasonografía Doppler, la ecografía Dopler mide la velocidad del flujo de las venas. 

Tratamiento: 

La razón más importante del tratamiento de los pacientes con trombosis venosa profunda es la prevención de las embolias pulmonares, ya que en los primeros estadios el trombo puede estar adherido a la pared vascular. Los pacientes deben estar encamados y con la extremidad afectada elevada por encima del nivel del corazón hasta que remitan el edema y la hipersensibilidad. Los anticoagulantes evitan la propagación del trombo y permiten la intervención del sistema lítico endógeno.

La duración del tratamiento es indefinida en los pacientes con trombosis venosa profunda recurrente y en aquellos en los que no se han eliminado las causas asociadas, como cáncer o hipercoagulabilidad. 

Trombosis de las venas superficiales 

La trombosis de las venas safenas mayores o menores y sus tributarias, es decir, trombosis de las venas superficiales, no produce embolias pulmonares ni insuficiencia venosa crónica. Se asocia a la inserción de catéteres o inyecciones intravenosas, ocurre en venas varicosas y puede desarrollarse o asociarse a trombosis de las venas profundas.

La trombosis migratoria superficial suele ser un marcador de un carcinoma y también aparecer en pacientes con vasculitis. Las manifestaciones clínicas son cordón rojo, dolor caliente, que se extiende a lo largo de la vena. La zona circundante puede estar roja y edematosa. 

El tratamiento es fundamentalmente de sostén, al principio se puede encamar a los pacientes, con elevación de la pierna y aplicación de compresas calientes. Los antiinflamatorios no esteroideos pueden proporcionar analgesia, pero también pueden oscurecer los signos clínicos de la propagación de un trombo. 

Si aparece una trombosis en la vena safena mayor a nivel de la cadera y se extiende a la conjunción de la vena safenofemoral está indicando considerar el tratamiento anticoagulante para evitar la extensión del trombo al sistema profundo y la posible embolia pulmonar. 

Venas varicosas 

Son venas superficiales dilatadas, tortuosas, que se producen por defectos de estructura y función de las válvulas de la vena safena, por debilidad intrínseca de la pared venosa, o rara vez, por fístulas arteriovenosas. Las venas varicosas pueden dividirse en primarias y secundarias. Las primarias se originan en el sistema superficial y tienen una frecuencia doble en las mujeres que en los varones. Aproximadamente la mitad de los pacientes tienen antecedentes familiares de venas varicosas. 

Las venas varicosas secundarias se producen por insuficiencia venosa profunda y por incompetencia de las venas perforantes, o por oclusión de las venas profundas que produce agrandamiento de las venas superficiales que actúan como colaterales. 

Los pacientes con varicosidades venosas suelen estar preocupados por la estética de sus piernas. Los síntomas consisten en dolor sordo y sensación de presión de las piernas tras estar mucho tiempo de pie; desaparece con la elevación de las piernas. Las piernas están pesadas y a veces se desarrolla un edema meleolar leve.

Las venas varicosas pueden producir ulceraciones de la piel en las extremidades del tobillo. La trombosis de las venas superficiales puede ser un problema recurrente y rara vez una varicosidad se rompe y sangra.

Habitualmente, las varicosidades pueden ser tratadas con medidas conservadoras. Los síntomas suelen disminuir si se elevan las piernas  periódicamente, si se evita estar de pie durante mucho tiempo y si se llevan medidas elásticas.

Las medidas elásticas contrarrestan la presión hidrostática dentro de las venas. Pueden ser tratadas mediante escleroterapia, procedimiento en el cual se inyecta una solución esclerosante en la vena varicosa afectada y se aplica un vendaje compresivo. Por lo general, el tratamiento quirúrgico consiste en una extensa ligadura y separación de las venas safena mayor y menor, y debe de reservarse para los pacientes muy sintomáticos que padecen trombosis venosa superficiales recidivantes o desarrollan úlceras cutáneas.

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* Dra. Ma. Inés Balbuena
Cédula Profesional: 2252251

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