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Obesidad
Bases para el
diagnóstico:
Exceso de tejido
adiposo, lo que da como resultado peso corporal 20% o más de
exceso de peso esperado "deseable".
Obesidad de la parte
superior del cuerpo (abdomen y flanco) de mayores consecuencias
en la salud que la obesidad en la parte inferior del cuerpo
(nalgas y muslos).
Es uno de los trastornos más
comunes en la práctica médica y entre los más frustrantes y
difíciles de tratar.
Definición y medición:
La obesidad se define como exceso
de tejido adiposo. No hay acuerdo general sobre el criterio exacto
para considerar qué tanto es demasiado. La cuantificación
precisa de la grasa corporal requiere técnicas complicadas, por
lo general no disponibles en la práctica clínica.
En la mayor parte de las
situaciones, basta el examen físico para descubrir un exceso de
grasa corporal. Dos métodos de uso común para la valoración
más cualitativa son: el Peso Relativo (PR) y el Índice
de Masa Corporal (IMC).
Peso relativo (PR):
Es el peso corporal medio, dividido entre el peso deseable x 100,
que es el valor medio que se recomienda para una talla
determinada. Como el PR no hace la diferencia entre el exceso de
grasa o el "exceso" de músculo, puede usarse el IMC
para reflejar de manera más adecuada la presencia de exceso de
tejido adiposo.
El Índice de Masa Corporal:
Se calcula al dividir el peso corporal medido en kilogramos entre
la estatura en metros cuadrados. El IMC "normal" es de
20 a 25 kg/m2.
Los Institutos Nacionales de
Salud definen la obesidad como un peso relativo mayor de 120% (IMC
mayor de 27.5 kg/m2), la leve es un peso relativo de 120 a 140%
(IMC 27.5 a 30 kg/m2), la moderada es un peso relativo de 140 a
200% (IMC 30 a 40 kg/m2) y la grave o "mórbida" es un
peso relativo mayor del 200% (IMC mayor de 40 kg/m2).
Datos recientes sugieren que el
exceso de grasa en la parte superior del cuerpo alrededor de la
cintura y en el flanco, constituye mayor peligro para la salud que
la grasa de la parte inferior de los muslos y glúteos. Los
pacientes obesos en relación cintura/cadera altas, tiene riesgo
mucho más importante de diabetes sacarina, coronariopatías, y
muerte temprana, que los obesos en relación cintura caderas
menores.
Una diferenciación mayor de la
localización del exceso de grasa sugiere que la grasa visceral,
dentro de la cavidad abdominal, es más peligrosa para la salud
que la subcutánea alrededor del abdomen.
Consecuencia de la obesidad para
la salud:
La obesidad se acompaña de
aumentos importantes de la morbilidad y de la mortalidad. En
personas obesas ocurren con mayor frecuencia muchos trastornos,
los más importantes y comunes son: hipertensión, hiperlipidemia,
enfermedad articular degenerativa e incapacidad psicosocial,
algunos tumores en el varón CA de próstata, en la mujer ovario y
mama, transtornos tromboembólicos, enfermedades del aparato
digestivo, cálculos vesiculares, esofagitis por reflujo y
trastornos cutáneos.
Los obesos también tienen mayor
peligro de deterioro funcional pulmonar, anormalidades endocrinas,
y aumento en la concentración de hemoglobina. El índice de
mortalidad aumenta en proporción con el grado de obesidad, pesos
relativos de 130% se acompañan de un incremento de la mortalidad
del 35% y pesos relativos del 150% del doble de la mortalidad. En
los pacientes con obesidad mórbida el aumento de la mortalidad es
por lo general de hasta 10 veces mayor.
Etiología:
Hasta fecha reciente se
consideraba que la obesidad era resultado directa de un estilo de
vida sedentario, aunado a una ingestión crónica de exceso de
calorías, pero en la actualidad existen evidencias de influencias
genéticas poderosas para el desarrollo de ésta. Estudios
genéticos recientes confirman importantes determinantes
genéticas en algunos tipos de obesidad. Estudios realizados en
animales han identificado un gen que cuando se inutiliza por
mutación, causa obesidad. El gen normal produce una proteína
llamada "leptina" que controla el apetito. Cuando la
leptina es defectuosa, los ratones comen una cantidad intensa de
grasa, cuando se complementa la leptina, los ratones pierden peso.
Estudios en humanos confirman la existencia de un gen humano casi
idéntico, se ha establecido la hipótesis de que dosis extras de
leptina pueden ser eficaces en la reducción de la obesidad
humana.
Evaluación médica del paciente
obeso:
Puede obtenerse información
histórica sobre la edad de inicio, cambios recientes de peso
corporal, historia familiar de obesidad, historia ocupacional,
conducta de ingestión de alimentos y ejercicio, uso de
cigarrillos y alcohol, experiencias previas de pérdida de peso y
factores psicológicos. Resulta necesario dirigir una atención
particular al uso de laxantes, diuréticos, hormonas, suplementos
nutritivos y fármacos de venta libre. El examen físico debe
referirse al grado de distribución de la grasa corporal, estado
nutricional general y signos de causa secundarios de obesidad.
Menos del uno por ciento de los
pacientes obesos tiene una causa secundaria e identificable de
obesidad. El hipotiroidismo y el Síndrome de Cushing son ejemplos
importantes que se pueden diagnosticar de ordinario mediante un
examen físico. Estos pacientes requieren examen endocrinológico.
Tratamiento:
Con el uso de técnicas
convencionales, sólo 20% de los pacientes perderá cerca de nueve
kilogramos y mantendrá la pérdida por más de 2 años; 50%
conservará una pérdida de cerca de 18 kilogramos. El prolongado
contacto cercano del proveedor de salud y el paciente, parece ser
más importante para el éxito del tratamiento que las
características específicas de cualquier régimen terapéutico
dado.
La selección cuidadosa del
paciente mejorará las tasas de éxito y disminuirá la
frustración tanto para los pacientes como los terapeutas. Sólo
un paciente suficientemente motivado debe entrar en los programas
del tratamiento.
Los programas que tienen más
éxito emplean un procedimiento multidisciplinario para la
pérdida de peso con dietas hipocalóricas, modificación del
comportamiento para cambiar la conducta de ingestión de
alimentos, ejercicio aeróbico y soporte social. Debe enfatizarse
el mantenimiento de pérdida de peso.
Se sugiere lograr cambios a largo
plazo en la conducta de ingestión de alimentos para mantener la
pérdida de peso, aunque se dispone de programas formales acerca
de la modificación de la conducta, a los cuales puede referirse a
los pacientes. El médico que atiende a los pacientes obesos puede
diseñar varias técnicas de comportamiento útiles. Las técnicas
más importantes consisten en enfatizar la planeación y
mantenimiento de registros. Puede enseñarse a los pacientes a
planear menús y sesiones de ejercicios y registrar su conducta
real. El mantenimiento de registro no sólo ayuda a los cambios de
comportamiento, también ayuda al proveedor de salud a hacer
sugestiones específicas para resolver problemas. Puede enseñarse
a los pacientes a reconocer indicios de los deseos de comer
(emocionales, situaciones, etc.) y cómo evitarlos o controlarlos.
También son útiles para muchos pacientes los sistemas de
recompensa y contratos financieros reintegrables.
El ejercicio ofrece múltiples
ventajas a los pacientes que intentan perder peso y mantenerlo.
Los ejercicios aeróbicos aumentan directamente el gasto diario de
energía y resultan particularmente útiles como terapéutica de
mantenimiento a largo plazo. El ejercicio también preserva la
masa corporal magra y previene parcialmente la disminución de
gasto de energía basal.
Los pacientes con obesidad
intensa, pueden requerir regímenes de tratamiento más
enérgicos. Las dietas muy bajas en calorías (menos de 800
Kcal/día) dan como resultado una pérdida rápida de peso y
notable mejoría en las complicaciones metabólicas relacionadas
con la obesidad. Los efectos adversos como fatiga, hipotensión
ortostática, intolerancia al frío y trastornos de líquidos y
electrolitos, se observan en proporción al grado de reducción de
calorías y requieren supervisión regular por un médico.
Los pacientes se mantienen
comúnmente en estos programas durante cuatro a seis meses y
pierden un promedio de casi uno a dos kilogramos por semana.
Se dispone de fármacos para el
tratamiento de la obesidad, tanto de venta libre como por
prescripción. Los medicamentos se pueden clasificar como: catecolaminérgicos
o serotonérgicos.
Los estudios realizados de los
medicamentos aprobados demostraron típicamente una pérdida
modesta de peso, en estudios a corto plazo, pero esta pérdida se
recuperaba luego de suspender el fármaco.
Dos fármacos adicionales se
encuentran en las etapas finales de estudio: la Sibutramina,
bloquea la recaptación tanto de serotonina como de noradrenalina.
En experiencias a corto plazo, los sujetos que toman sibutramina
han perdido de siete a diez kilogramos más del peso. El Orlistat,
reduce la absorción de grasa fijándola e inhibiendo a la lipasa
en el intestino, aunque su eficacia no está por completo
establecida, los individuos han informado de cólicos y diarrea.
Aunque la cirugía es el último
recurso par el tratamiento de la obesidad, más de 100,000
pacientes se han sometido a terapéutica operatoria, las
operaciones gástricas son ahora los procedimientos de elección,
los más populares son: la gastroplastía de banda
vertical, en la cual se forma una bolsa más pequeña del
estómago y los procedimientos de derivación gástrica.
Ambos procedimientos dan lugar a pérdida significativa de peso,
los estudios tienden a favorecer los procedimientos de derivación
gástrica, este es particularmente útil en pacientes que consumen
grandes cantidades de dulces.
Por lo anterior, como se observa,
el tratamiento de la obesidad es multidisciplinario y depende en
gran medida de los pacientes, el éxito del tratamiento.
Sugerencias:
- Hacerse un estudio completo
por lo menos cada año para detectar a tiempo ésta y otras
posibles enfermedades
- No diagnosticarse. Consultar
al médico
- No automedicarse
- Hacer ejercicio constantemente
Dra. Ma. Inés
Balbuena
Cédula Profesional: 2252251
mariaines@aerobicos.com.mx
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