Nutrición
de la mujer en edad productiva
Un
régimen alimenticio se calcula de acuerdo a las necesidades de cada
persona...
Por Ileana
Aguilar Cervantes
*
Actualmente
existe un bombardeo impresionante acerca de lo que una mujer “debe
comer” para diferentes fines: estar delgada, estar saludable, prevenir
la osteoporosis, las enfermedades del corazón, amamantar a un bebé,
estar embarazada, etc.
Muchas
veces toda esta información nos confunde. Día a día los productos de
la industria alimenticia aparecen con características más
especializadas que prometen solucionar todos los problemas que aquejan a
las mujeres actualmente, que por si fuera poco, dedican gran parte del día
a trabajar fuera de casa, dentro de casa, ir al gimnasio, preparar la
comida etc.
Maravillosos
productos como yogurt para prevenir el estreñimiento, leche con ácidos
grasos omega tres, refrescos sin azúcar, sopas listas para servir, en
fin.
Si
bien estos productos sí pueden resolver de alguna manera un problema
determinado, no son indispensables para mantener una dieta sana y
adecuada para determinada etapa de la vida de la mujer. Es decir, si no
podemos comprar el yogurt que alivia el estreñimiento; sí
podemos consumir la cantidad necesaria de frutas, verduras,
cereales y agua para mantener en buen funcionamiento el tracto gastro
intestinal.
Si
no podemos comprar leche con ácidos grasos omega tres y seis; se puede
consumir pescado por lo menos de una a dos veces por semana.
En
resumen, es importante decir, que la dieta de una mujer debe cumplir con
seis puntos básicos:
-
Completa
-
Suficiente
-
Adecuada
-
Equilibrada
-
Variada
-
Higiénica
Aunque
a decir verdad, cualquier alimentación debe cumplir con estos
lineamientos.
A
continuación se enlistan algunas sugerencias para mantener una buena
dieta de manera general, aunque es importante visitar a un especialista
en Nutrición para contar con un régimen alimenticio personalizado y
saber las cantidades adecuadas a consumir de cada grupo de alimento, de
acuerdo a nuestras características individuales.
-
Escoge
un día a la semana para picar fruta, cocer o picar verduras y que
siempre estén a la mano para preparar rápidamente una rica
ensalada que no te quite tanto tiempo para cocinar.
-
No
te dejes llevar por las leyendas de los aderezos light. Normalmente,
si están reducidos en grasa, el azúcar es excesiva. Mejor prepara
en un bote fácil de verter un poco de aceite de oliva, vinagre balsámico,
salsa inglesa y pimienta. Mantenlo en refrigeración para que te
dure para varias ensaladas.
-
Si
estás embarazada no olvides que las hojas verdes oscuras como las
espinacas, el berro, las acelgas son una excelente fuente de hierro
y ácido fólico necesario para el desarrollo del sistema nervioso
de tu bebé durante los tres primero meses del embarazo. Si quieres
añadir algo de calcio a esta ensalada corta cubitos de queso
panela, para aumentar la fibra y el sabor corta unas rodajas de
manzana y listo, queda una ensalada rica en fibra, calcio, fibra
vitaminas y minerales.
-
Evita
todo lo que sea frito, capeado y empanizado. Pon imaginación a la
hora de cocinar y por ejemplo, en vez de empanizar una pechuga úntale
un poco de mostaza y un poco de sal y así ásala hasta el punto que
quieras. Acompáñala con una ensalada de betabel con cacahuates.
-
Come
en medida de lo posible las verduras en su forma cruda, las
calabazas son deliciosas crudas. ¿Sabías que la coliflor cruda
sabe a nueces?
-
También
puedes sustituir la crema por yogurt, has la prueba, ¡te va a
encantar! Si tu edad es cercana a la menopausia o tus
requerimientos de calcio están elevados por tu condición fisiológica
como el embarazo o la lactancia, esta sugerencia aportará una
fuente rica en calcio a tu dieta.
-
Si
tienes niños pequeños aprovecha estos consejos y enséñales a
probar cosas nuevas y sanas que formarán hábitos de alimentación
saludables para su vida adulta.
-
Si
no comes en casa y te la pasas corriendo todo el día, ubica un
lugar donde te puedan preparar ensaladas, y que no utilicen grasa en
exceso para cocinar. Así podrás evitar las cosas fritas, capeadas
o empanizados. O bien, consigue una lonchera térmica para que
puedas llevar tu comida desde casa y la protejas del calor.
Estas
son sólo algunas soluciones que puedes poner en práctica, de esta
forma será mucho más fácil cumplir con las normas de la alimentación
que mencioné anteriormente.
Si
tienes otras preguntas o sugerencias que compartir escríbeme.
*Nutrióloga
Ileana Aguilar Cervantes
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